martes, 21 de julio de 2026

El Mundial, algo más que fútbol

 

     Como aficionado al fútbol que soy quisiera dar mi opinión sobre las imágenes que millones de espectadores hemos visto a lo largo de este mundial celebrado en Méjico, EEUU y Canadá a lo largo de un mes de competición. Me gusta el fútbol como espectáculo a pesar de las muchas pegas que veo por todo lo que conlleva a su alrededor: ser un deporte super profesionalizado, el escándalo que supone pagar decenas de millones por el traspaso de un jugador, ese comportamiento a veces violento de las aficiones que desata lo peor del ser humano como es el  insulto, el racismo, la homofobia, etcétera. Por supuesto que me alegro del éxito de la selección española construido, no sobre estrellas con brillo propio como Messi, Mbappé, Haaland, Kane y compañía, sino desde la propia identidad y el juego colectivo de un grupo que ha sabido responder a las expectativas que se habían creado sobre ella, pese a la decepción del empate en el primer partido frente a Cabo Verde. Hemos visto las imágenes de Trump queriendo aprovecharse del evento después del vergonzoso episodio que él y el presidente Infantino protagonizaron retirando la tarjeta a un jugador de EEUU o el sinsentido del despliegue de figuras del espectáculo durante el descanso del partido como si de una final de la Super Bowl se tratara. Tenían que darle un toque especial con brillo a un evento que millones de personas estaban viendo en el mundo y pienso que el resultado fue bastante plano sin apenas trascendencia. Negocios y geopolítica van de la mano en un evento que ocurre cada cuatro años y que proporciona un escaparate al mundo que lo contempla.

     Hemos visto también el enorme despliegue informativo que tanto la prensa como la televisión de nuestro país ha dedicado a los campeones, el recibimiento por los Reyes y el presidente el Gobierno, el paseo en autobús por las abarrotadas calles del centro de Madrid, etcétera, pero nada de eso me ha llamado la atención por ser algo ya esperado. Lo que de verdad me ha emocionado han sido las imágenes de la alegría de los habitantes de Gaza y otros lugares de Palestina por la victoria de nuestra  selección, un pueblo sufriente donde los haya. Un pueblo que lucha con las únicas armas que posee: su orgullo y su capacidad de resistencia. Y es que la memoria es flaca y tendemos en seguida a olvidarnos del lugar donde no está puesto el foco informativo, ellos nos están diciendo que todavía subsisten a pesar de que sus calles y plazas están en ruinas a causa de los bombardeos israelíes y de su política de echarlos de las tierras donde han vivido siempre. Ellos tienen memoria y saben que el pueblo español simpatiza con su causa.

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