lunes, 27 de julio de 2026

Vacaciones

 

     Hoy toca de nuevo sesión con mi psicóloga. Emocionalmente me encuentro algo fatigado, mientras espero mi turno en la sala de espera deseo que vengan las vacaciones e irme a respirar otros aires menos contaminantes, olvidarme de los terribles incendios que aparecen cada verano en nuestros montes, pero ya apenas quedan refugios idílicos no masificados con acceso a una cala, y los que hay, son propiedad de los multimillonarios con acceso también a una cala, pero privada. Yo me sé algunos de esos refugios, no tienen cala privada ni falta que les hace, cada verano los visito, parajes solitarios donde únicamente se oye a lo lejos el tenue sonido de campanas de un convento apartado. Allí pienso, medito y cojo fuerzas para las tareas que me esperan en septiembre a la vuelta de las vacaciones.

     En esos pensamientos estaba cuando una voz dulce me invitó a pasar a su despacho. Mi psicóloga se llama Nekane, llevo como dos años con ella y siempre me recibe con una sonrisa que yo agradezco, fruto de quien ya me conoce después de tantas sesiones. Antes de comenzar la sesión me dice que dentro de unos días se va de vacaciones y que a continuación me escucha con mucha atención lo que tenga que decirle.

     —Pues verá, he solicitado esta sesión porque de un tiempo a esta parte de noche  tengo pesadillas con una compañera con la que yo trabajaba.

     —¿Qué clase de pesadillas? ¿Le amenaza?

     —No, no. Sueño con ella normal, en el lugar de trabajo.

     —¿Por qué? ¿Era una persona especial para usted?

     —En cierto modo sí. Pero lo que me extraña es que hace ya casi diez años que me jubilé y el hecho de soñar con ella es algo recurrente que cada cierto tiempo vuelve.

     Cuando hablo veo que apunta cosas en el bloc que tiene sobre la mesa, no le gusta que le interrumpa, siempre me dice siga, siga que yo le escucho, pero claro yo me desconcentro y pierdo el hilo. Al final me callo y es ella la que habla.

    —El problema es que usted no ha cerrado la puerta.

    —¿Cómo? —Instintivamente me vuelvo para atrás y miro a la puerta. Como ve en mi cara el desconcierto vuelve a la carga.

    —Verá, en psicología llamamos cerrar la puerta a terminar o a cancelar una etapa o una relación existente entre dos personas. Si eso no se produce es normal que esa relación aparezca en sueños. Yo le aconsejaría que hablara con ella y aclarara esa situación. Verá cómo todo vuelve a su cauce y terminan esos sueños que yo no llamaría pesadillas.

     —Sí claro, eso es muy fácil decirlo.

     —¿No se atreve?

     —¿Pretende que la llame para decirle: Fulanita, estaba enamorado de ti y sueño a menudo contigo? ¿Se imagina el ridículo?

     —¿Por qué? ¿Quiere que la llame yo?

     —No!!!

     Los dos nos quedamos en silencio. Imagino que ella está pensando que soy un machista redomado, tal vez tenga razón pero su propuesta me parece algo descabellada. Luego, para rebajar la tensión hablamos de cosas intrascendentes como el sitio que hemos elegido para pasar las vacaciones y cosas así.

     Me levanto y me despido de dándole la mano. Ella me planta dos besos   que me dejan desconcertado.

     —Páselo bien.

    

martes, 21 de julio de 2026

El Mundial, algo más que fútbol

 

     Como aficionado al fútbol que soy quisiera dar mi opinión sobre las imágenes que millones de espectadores hemos visto a lo largo de este mundial celebrado en Méjico, EEUU y Canadá a lo largo de un mes de competición. Me gusta el fútbol como espectáculo a pesar de las muchas pegas que veo por todo lo que conlleva a su alrededor: ser un deporte super profesionalizado, el escándalo que supone pagar decenas de millones por el traspaso de un jugador, ese comportamiento a veces violento de las aficiones que desata lo peor del ser humano como es el  insulto, el racismo, la homofobia, etcétera. Por supuesto que me alegro del éxito de la selección española construido, no sobre estrellas con brillo propio como Messi, Mbappé, Haaland, Kane y compañía, sino desde la propia identidad y el juego colectivo de un grupo que ha sabido responder a las expectativas que se habían creado sobre ella, pese a la decepción del empate en el primer partido frente a Cabo Verde. Hemos visto las imágenes de Trump queriendo aprovecharse del evento después del vergonzoso episodio que él y el presidente Infantino protagonizaron retirando la tarjeta a un jugador de EEUU o el sinsentido del despliegue de figuras del espectáculo durante el descanso del partido como si de una final de la Super Bowl se tratara. Tenían que darle un toque especial con brillo a un evento que millones de personas estaban viendo en el mundo y pienso que el resultado fue bastante plano sin apenas trascendencia. Negocios y geopolítica van de la mano en un evento que ocurre cada cuatro años y que proporciona un escaparate al mundo que lo contempla.

     Hemos visto también el enorme despliegue informativo que tanto la prensa como la televisión de nuestro país ha dedicado a los campeones, el recibimiento por los Reyes y el presidente el Gobierno, el paseo en autobús por las abarrotadas calles del centro de Madrid, etcétera, pero nada de eso me ha llamado la atención por ser algo ya esperado. Lo que de verdad me ha emocionado han sido las imágenes de la alegría de los habitantes de Gaza y otros lugares de Palestina por la victoria de nuestra  selección, un pueblo sufriente donde los haya. Un pueblo que lucha con las únicas armas que posee: su orgullo y su capacidad de resistencia. Y es que la memoria es flaca y tendemos en seguida a olvidarnos del lugar donde no está puesto el foco informativo, ellos nos están diciendo que todavía subsisten a pesar de que sus calles y plazas están en ruinas a causa de los bombardeos israelíes y de su política de echarlos de las tierras donde han vivido siempre. Ellos tienen memoria y saben que el pueblo español simpatiza con su causa.

sábado, 18 de julio de 2026

Frases y libros

 

     “Los libros dan cobijo, casa, lecho, sustento, compañía”

Los apóstatas  de Gonzalo Celorio

 

     “Culpar a los pobres de su propia condición, es uno de los mayores éxitos ideológicos de las sociedades capitalistas”

Vagabundias de Juanma Agulles

 

     “El odio puede mucho. El odio y el amor mueven el mundo”

Coloquio  de invierno de Luis Landero

    

     “Nunca fuera caballero de damas tan bien servido, como fuera don Quijote cuando de su aldea vino; doncellas curaban dél, princesas de su rocino”.

El Quijote de Miguel de Cervantes.

miércoles, 8 de julio de 2026

Por fin San Fermín

   

     Si el otro día hablé de Vallecas, el barrio donde resido, hoy quiero hablar de Pamplona, la ciudad donde nací. Estamos en plenos Sanfermines, una ciudad desbordada de turistas y de gente que viene a disfrutar de unas fiestas incomparables. Si cuando yo era chaval eran los anglosajones los turistas que más nos frecuentaban, ahora siguen viniendo gentes de cualquier parte del mundo pero la mayor diferencia es que ahora han sido sustituidos por el turismo nacional y también por los originarios de países sudamericanos. Se podrían enumerar una larga lista de razones para considerarla una fiesta sin igual: las dianas, los encierros, la comparsa de Gigantes y Cabezudos, el ambiente en las calles, la música de charangas, gaiteros y txistularis recorriendo la ciudad, la rica gastronomía, y así un largo etcétera. Todo eso y mucho más lo anunció Heminway al mundo cuando publicó The Sun Also Rises traducida como Fiesta hace añora cien años. Hay verdaderos devotos del mito norteamericano, hasta el punto de pagarse un dineral por la habitación del hotel “La Perla” donde él se hospedó durante sus visitas a Pamplona o el concurso de dobles donde la gente tiende a imitar el atuendo y fisonomía del famoso escritor.

     Mientras recorro las calles tomo el pulso a la fiesta y me dejo invadir por todo un conjunto de sensaciones. Antes de escribir, procuro ser un observador atento al mundo que me rodea, fijándome en los detalles, en reflejar las pinceladas de la realidad de lo que veo. Lo que más me llama la atención es la cantidad de basura que genera una ciudad completamente desbordada de visitantes. Rompo una lanza en favor del personal de limpieza y mantenimiento que día a día trabajan cuando el resto nos divertimos, para que Pamplona luzca un aspecto saludable para recibir a las gentes que nos visitan. Con toda seguridad puedo afirmar que la ciudad no resistiría ni un solo día de huelga de este colectivo. Me pregunto para cuándo un reconocimiento público a su labor, por ejemplo tirando ellos el cohete el 6 de julio.

     Hace algún tiempo leí que los Sanfermines era una fiesta que podía morir de éxito. La frase tiene una base real. Hay otras muchas ciudades que conocemos como Venecia, París, Roma, Palma, Barcelona, Málaga, Las Palmas, San Sebastián, que tienen un problema similar: la masificación y el turismo descontrolado. Ya se empiezan a oír voces de protesta pero como en todo, el problema reside en designar qué modelo de fiestas queremos. El otro gran debate que surge a comienzos de las fiestas es el futuro de los toros. ¿Es posible unos Sanfermines sin toros?

     Por lo visto, el impacto económico que dejan las fiestas en la ciudad es en torno a unos  240 millones de euros, un bocado demasiado apetitoso  como para querer cambiar de modelo, pero el reto ya está ahí. Las sensibilidades  cambian, los tiempos también.

viernes, 3 de julio de 2026

Somos tribu

 

      Dentro de unos días me voy de vacaciones a mi tierra navarra, a visitar a mi gente y a recordar las raíces de donde procedo. No obstante lo anterior, he de decir que me considero ciudadano del mundo, a pesar de que he tenido la suerte de nacer en una de las comunidades más prósperas, si no la que más, de nuestro país.

     Desde hace muchos años resido en Madrid, concretamente en Vallecas, uno de los barrios más grandes de Europa. Como muchos otros lugares que conocemos, Vallecas también sufre los problemas del paro, el acceso a la vivienda, el empleo, la precariedad y, a veces, la difícil convivencia entre los autóctonos y las gentes venidas de fuera. Nuestro barrio históricamente ha sido un barrio reivindicativo, luchador, y bastión de la izquierda hasta no hace nada. Yo conocí el chabolismo, las infraviviendas y las luchas de sus vecinos para conseguir el asfaltado e iluminación de sus calles, las viviendas dignas, el consultorio médico, las guarderías, parques, colegios, la ampliación del Metro, etc. Ahora lucha por seguir manteniendo un sentimiento propio o caer en la homogeneización de toda la periferia madrileña a favor de las políticas populistas que la derecha está sembrando desde hace algunos años.

   Vallecas siempre ha tenido un importante y organizado tejido social capaz de movilizarse para defender sus derechos cuando ha hecho falta. El estigma de barrio conflictivo siempre ha estado presente azuzado por cierta prensa interesada en la división de sus vecinos frente a los que han llegado después.

     A pesar de que el nombre de Vallecas surge de vez en cuando en la prensa, y no para bien, hace unos pocos años nuestro barrio dio una gran lección al mundo cuando lo peor de la pandemia del Covid. El colectivo Somos Tribu Vallekas fue capaz de movilizar a más de mil personas para la distribución y reparto de alimentos para las personas más vulnerables y necesitadas, mientras otros jetas sin escrúpulos se forraban con la venta de las mascarillas. Esta iniciativa fue merecedora del premio Ciudadano Europeo 2020 del Parlamento  Europeo y, aunque la noticia fue tímidamente recogida en la prensa y la televisión, rápidamente se olvidó y no tuvo el suficiente eco que la iniciativa merecía.

     Vallecas ha sido el barrio de la solidaridad entre sus vecinos llegados desde todos los puntos de la geografía española pero ahora el nuevo mantra es el de los españoles primero; por cierto, muchos de los que lo vocean son los que defraudan a Hacienda, tienen su residencia en Andorra y depositan su dinero en paraísos fiscales.

    

    

    

 

jueves, 25 de junio de 2026

Una estrella llamada Vega

 

     El tema del espacio y del cosmos siempre me interesó, pero hubo un tiempo hace años en que me fascinó de tal manera que aproveché para hacer un curso de varios meses de Astronomía sobre planetas, constelaciones y cielo profundo en la sede de la Agrupación Astronómica de Madrid, de la que por cierto el actual Rey era el presidente de honor por aquel entonces (creo que era alrededor de 2004). Veinte años después de terminado el curso sigo preguntándome qué es eso del cielo profundo y  la materia oscura o de qué manera se expande el universo. El curso terminaba con una salida al campo con telescopios una noche de verano acompañados por un monitor. Digamos que el impulso definitivo para hacerlo fue el regalo que me hizo mi hermana Celia de un telescopio. Me dije que ya que disponía de esa herramienta el siguiente paso era aprender a manejarlo. Ni qué decir tiene que disfruté viendo los cráteres de la Luna, el color rojo anaranjado de Marte, las cuatro lunas galileanas de Júpiter y los anillos de Saturno.

     Entre las estrellas más brillantes del firmamento se encuentra Vega, que junto a Altair y Deneb conforman la constelación de la Lyra, la cual se observa muy fácilmente durante las noches de verano. Vega era la estrella  sobre la que apuntaba el eje de la Tierra hace unos 13.000 años debido a la precesión de los equinoccios. Era lo que hoy es la estrella Polar. Para explicar eso resulta muy ilustrativo el movimiento de una peonza cuando la tiramos al suelo con una cuerda; al perder fuerza empieza a cabecear. Es lo que hace la Tierra cada 20.000 años.

   Hace unos meses en la Banda de música donde yo toco se incorporó una nueva compañera con el trombón. No es ni guapa ni fea, tiene gafas y el pelo rizado, de unos treinta años. Se llama Vega, musicalmente está muy preparada, se sienta junto a mí y me dijo el otro día que había vuelto a recuperar la pasión por la música después de ser madre. Los ensayos no son iguales sin ella pues aporta gracia y frescura. Los días que falla debido a sus obligaciones, los ensayos me resultan aburridos, plomizos y vuelvo a casa con una pequeña decepción. No sabe que estoy secretamente enamorado de ella, en fin, es de esos amores platónicos que no van a ninguna parte, porque no tienen base en la vida real. Sin embargo, cuando está ella todo a su alrededor se ilumina, es entonces cuando me acuerdo de la estrella Vega, situada a veinticinco años luz de nuestro planeta. Siempre a nuestro alrededor hay alguien que expande su luz y nos ilumina sin que acertemos a explicar el por qué. La vida y los años me han enseñado que la belleza y el valor de determinadas personas es un término relativo pues en algunas se esconde en lo más recóndito de su ser. Tal vez sea el caso de mi compañera Vega, tan frágil en apariencia, pero llena de energía capaz de contagiar a los demás.

 

miércoles, 17 de junio de 2026

Otra vez la fiebre del oro

 

     Hace escasamente una semana recibí un correo electrónico de Aizkorbe, el argentino trotamundos que navegó a lo largo de cuatro mil kilómetros por el río Congo y luego cubrió como fotógrafo de National Geographic una expedición neozelandesa al Everest. Bueno, pues resulta que a través de un intermediario chino, según él, digno de toda confianza, se ha enterado de que existe interés en reabrir una antigua mina de oro en Alaska. Me pregunta si estoy interesado en participar en la sociedad, me asegura que los chinos tienen un gran olfato para los negocios, dice que son como los antiguos judíos y que él ya ha invertido treinta mil dólares. Le contesto que no dudo de la capacidad de los chinos para los negocios pero que yo ahora mismo tengo una hipoteca y que a mi modesto entender eso está reñido con invertir en algo. Le digo también que mi interés en Alaska no va más allá de leer a mi admirado Jack London y sus maravillosas narraciones en aquel territorio blanco que tan bien retrató. Él me insiste en la viabilidad del proyecto, avalado por un importante geólogo y que con lo que gane liquidaré la hipoteca y se acabarán todos mis problemas. Le agradezco que se haya acordado de mí, pero le aseguro que ahora mismo no estoy interesado en invertir ni en minas de oro ni en criptomonedas y que lo único que de verdad deseo es una jubilación sin sobresaltos, poder dormir a pierna suelta y disfrutar con mi Banda de música. Me despido reiterándole mi gratitud y le deseo éxito en su aventura americana.

     Por lo que me cuenta, parece que ahora están en el proceso de obtener la licencia para la explotación de la obra. Que la administración norteamericana no ve con buenos ojos la presencia de China en territorio de Alaska y que en todo caso exige que tanto los ingenieros como el personal deben ser todos americanos, a cambio piden la supresión de aranceles para la exportación de automóviles americanos en China así como el 50% de la riqueza que obtengan de la mina y nuevos gestos hacia Taiwan. Me asegura que todo es geopolítica cuando dos potencias están enfrentadas y tienen que negociar. Lo entiendo perfectamente.

      A mí lo que me sorprende es la credulidad del personal ante proyectos de dudoso éxito. ¿Una mina de oro puede resultar rentable después de llevar cien años abandonada? Por qué los norteamericanos no lo han intentado  antes? Este Aizkorbe, tenía todos los aditamentos del más genuino argentino; era futbolero, pasional, siempre con su mate a todas horas, lector de Borges, pero al mismo tiempo una persona abierta a lo desconocido, aventurero, ácrata y según su confesión, ciudadano del mundo. Lo conocí en la empresa donde yo trabajaba, al año ya de cansó, pidió la cuenta y le perdí la pista. Cuando me lo encontré de nuevo, ya convertido en fotógrafo, lo que más deseaba era perderse por el mundo, no le hacía ascos a estar de un lado a otro. A pesar de nuestras diferencias el respeto era mutuo, de vez en cuando nos llamábamos; él decía que envidiaba mi estabilidad y el amor a la música. Yo, ante todo su libertad y su espíritu aventurero.