Como aficionado al fútbol que soy quisiera dar mi opinión
sobre las imágenes que millones de espectadores hemos visto a lo largo de este
mundial celebrado en Méjico, EEUU y Canadá a lo largo de un mes de competición.
Me gusta el fútbol como espectáculo a pesar de las muchas pegas que veo por
todo lo que conlleva a su alrededor: ser un deporte super profesionalizado, el escándalo
que supone pagar decenas de millones por el traspaso de un jugador, ese
comportamiento a veces violento de las aficiones que desata lo peor del ser
humano como es el insulto, el racismo, la
homofobia, etcétera. Por supuesto que me alegro del éxito de la selección
española construido, no sobre estrellas con brillo propio como Messi, Mbappé,
Haaland, Kane y compañía, sino desde la propia identidad y el juego colectivo
de un grupo que ha sabido responder a las expectativas que se habían creado
sobre ella, pese a la decepción del empate en el primer partido frente a Cabo
Verde. Hemos visto las imágenes de Trump queriendo aprovecharse del evento
después del vergonzoso episodio que él y el presidente Infantino protagonizaron
retirando la tarjeta a un jugador de EEUU o el sinsentido del despliegue de
figuras del espectáculo durante el descanso del partido como si de una final de
la Super Bowl se tratara. Tenían que darle un toque especial con brillo a un
evento que millones de personas estaban viendo en el mundo y pienso que el
resultado fue bastante plano sin apenas trascendencia. Negocios y geopolítica van
de la mano en un evento que ocurre cada cuatro años y que proporciona un
escaparate al mundo que lo contempla.
Hemos visto
también el enorme despliegue informativo que tanto la prensa como la televisión
de nuestro país ha dedicado a los campeones, el recibimiento por los Reyes y el
presidente el Gobierno, el paseo en autobús por las abarrotadas calles del
centro de Madrid, etcétera, pero nada de eso me ha llamado la atención por ser
algo ya esperado. Lo que de verdad me ha emocionado han sido las imágenes de la
alegría de los habitantes de Gaza y otros lugares de Palestina por la victoria
de nuestra selección, un pueblo
sufriente donde los haya. Un pueblo que lucha con las únicas armas que posee:
su orgullo y su capacidad de resistencia. Y es que la memoria es flaca y tendemos
en seguida a olvidarnos del lugar donde no está puesto el foco informativo,
ellos nos están diciendo que todavía subsisten a pesar de que sus calles y
plazas están en ruinas a causa de los bombardeos israelíes y de su política de
echarlos de las tierras donde han vivido siempre. Ellos tienen memoria y saben
que el pueblo español simpatiza con su causa.