miércoles, 7 de enero de 2026

Cita con mi psicóloga

 

 

     Hoy he tenido de nuevo sesión con mi psicóloga. Con el fin de romper el hielo me pregunta qué tal he pasado las navidades y qué pienso de estas fiestas. Le respondo que no me gustan demasiado, que estas fiestas son para los pequeños e inocentes, para gente que cree en la magia, en los sueños, etc, que nosotros hace tiempo que dejamos de ser inocentes, que los adultos ya no creemos ni en la magia ni en los sueños. Y usted en qué cree, me suelta de sopetón. Yo creo que el género humano no tiene remedio. A qué se refiere. Pues que prescindimos de los sabios y ponemos de líderes a los mediocres para seguir guerreando como hace miles de años. De modo que es usted pesimista. Sí, respondo sin titubear. Sólo apostando por la ciencia tal vez nos podamos salvar y tampoco es del todo seguro.

     De repente nos quedamos callados. Digamos que como introducción no ha estado mal. Junta las manos y se concentra, es la señal de que la terapia comienza de verdad. Todo tiene su atrezzo, su ritual, en este escenario en el que nos movemos. Dice a continuación que me ve relajado, tranquilo. Es verdad, lo estoy. Me dice que es un buen momento para intentar empatizar con las personas, que debo dejar de vivir en una isla, que el mundo es un espacio en el que nos movemos e interactuamos todos, que hemos de ir dando pasos para un mejor entendimiento entre las personas. Me pregunta a continuación qué relación tengo ahora con el vecino conflictivo que me molestaba con el bastón por las mañanas. Ahora muy bien, le contesto. Ah, cuánto me alegro, me dice. Al final hicieron las paces? No, se murió. Al momento percibo una mueca de disgusto en el rostro. Sé que hubiera quedado mejor haberle dicho que sí, que todo lo solucionamos este verano un día de calor en la terraza de un bar en compañía de  unas cervezas bien fresquitas, pero el problema es que no sé mentir. Los curas me dijeron de pequeño que no era bueno mentir y yo me lo tomé al pie de la letra.

     Me cuesta mirarle a la cara porque adivino un reproche en su mirada. Por cosas así estoy aquí contando mis penas a esta mujer, en vez de contárselas a mis amigos. La verdad es que lo intenté pero me dejaron por imposible. Me dice después que siempre que somos capaces de revertir una situación negativa, estamos sentando las bases para hacer de este mundo un lugar mejor y a continuación me pregunta si tengo algún propósito de cara al nuevo año. Le contesto que según mi mujer para ser un viejuno estoy demasiado apegado al móvil, a los “likes” y al me gusta. Que me gustaría liberarme de esa tiranía. Lo que cuento le parece una buena decisión, me dice que a ella también le sucede algo parecido y que eso es algo que pone a prueba nuestra fuerza de voluntad. En esas quedamos hasta mi próxima visita.

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